En diciembre del 2012, difundí al perrillo Margarito por primera vez, en el blog de difusiones de "Noble Galgo". Le volví a difundir en febrero, en mayo, en marzo y después en abril. Resultaba descorazonador el hecho de que nadie se conmoviera de él y le adoptara. El texto decía:
MARGARITO, ES MUY URGENTE!! amenazan con sacrificarlo.
Esta preciosidad es MARGARITO, es un peque de unos 5-6 kilos, es muy bueno, pero ha tenido mala suerte, la casa donde vive es un infierno, soporta malos tratos y además, amenazan con sacrificarlo, tenemos que sacarlo de allí cuanto antes.
Está en Sevilla, pero lo enviamos a cualquier parte de España.
Yo no sé por qué, me quedé cautivado de este pobre perrillo. Y digo que no sé por qué, pues son muchos los que veo en situaciones como la suya o incluso peor, a lo largo de los días, pero no sé la razón, por la que este pobre Margarito, me marcó especialmente. Puede que fueran sus ojillos, aunque los ojos de cualquiera de estos pobres marcan sin dificultad ninguna. A lo largo de esos meses en que le difundí varias veces, cada vez que volvía a encontrarme con él, con esos ojillos, me entristecía al ver que nadie le quería y que seguía con una existencia de angustia, maltrato y futuro incierto. Incluso con la amenaza de ser sacrificado por su dueña.
Margarito, recién llegado, con Lolita y Tallulah, en mi calle.
Aunque parecen tres perros de película de terror, con esos ojos.
Es una criatura encantadora de seis años edad. Se aprecia perfectamente que ha sufrido. Se desvive por agradar. Cada vez que, simplemente le miras, él te está observando y mueve con entusiasmo su cola, de tal forma que no es agitarla, es una hélice que parece estar a punto de hacerle despegar. Si se queda dormido sobre mi cama, al menor movimiento que yo hago, abre los ojos. Está permanentemente observándonos y pendiente de nosotros. Y moviendo su cola sin cesar.
Margarito y Lolita. Dos seres dignos de amar.
Margarito con su cola invisible a causa del enérgico movimiento.
Margarito, siempre vigilante.
Te sigue por la casa, moviendo la cola sin cesar y cuando agarro collares y correas, para ir a la calle, se vuelve loco, salta, se acelera y ladra. Le encanta ir de paseo. Y va por la calle caminando con la correa, maravillosamente. Él delante, paseando con energía, pin pan, pin pan, pin pan, detrás yo y detrás de mí, las galgas. Hoy hace mucho sol y calor y Tallulah no quería ir al parque, la he obligado por él, que va entusiasmado. Es gracioso a rabiar.
Cuando, después de adoptarle, Jessica, que es la chica que se ha hecho cargo del asunto, desde Sevilla, me ha hablado de la vida anterior de esta criatura, no puedo mas que agradecer que esté conmigo y quererle aún más, si es posible. Su dueña lo adoptó de la perrera, lo cual te hace preguntarte cual y como sería su vida anterior, pero el ser adoptado no fue una bendición para él. Simplemente diré que esa mujer le maltrataba, pegaba, era capaz de llevarlo agarrado de una sola pata y como ya he dicho, amenazaba con sacrificarle. Tampoco salía de casa y eso explica que sea tan feliz ahora yendo de paseo y también la excesiva longitud de sus uñas. No comprendo como gente así adopta animales. Supongo que necesitan a alguien sumiso, dependiente y débil a su lado para humillar y maltratar y descargar su frustraciones. Es triste y cruel.
He estado tentado en cambiarle el nombre, varias veces
desde que llegó. Ayer, mirándole en el patio y pensando
en otros posibles nombres, me quedé pasmado
como ante la zarza ardiendo, viendo la multitud de margaritas
que había a sus pies. Me dije que eso tenía que ser una señal
clara de que el nombre era el correcto.
Margarito, tiene una halitosis terrible y enseguida vimos que tiene la dentadura con muchísimo sarro, que habría que limpiar y pronto. No se mueve casi de mi cama. La primera noche, se quedó dormido a los pies y al amanecer, ahí seguía, pero hoy ha despertado pegado a mi vientre. Es encantador. Y resulta increíble lo poco que come. Le echo una cantidad ridícula de pienso y siempre deja granos. La noche que llegó, desde Sevilla, el pobre no quería cenar y andaba inquieto por la casa, como diciendo ¿Que hago aquí y cuando me voy? Como olía a chotuno, el pobre, le dí un baño, esperando que se relajara, como los bebés y fue milagroso, pues cenó y se quedó dormido. Ahora huele bien, menos su aliento, que como dice la sabia Arquepe, huele a panteón y cuando te da un beso, lamiéndote la nariz, te marea.
Hoy le ha visto el veterinario y ha descubierto que tiene un soplo al corazón. Eso es doloroso, y no hablo de él. Es doloroso, triste e injusto. Con toda su energía al pasear, correr o saltar, cuando ve que agarro su collar, para salir a la calle, resulta que tiene el corazón delicado. Además de injusto, es admirable. Pero como me ha dicho una amiga al contárselo, lo bueno es que está con nosotros. desde el viernes que llegó a nuestra casa, ha recibido más besos de los que nunca le han dado en toda su puta y triste vida, de eso estoy seguro.
Resulta increíblemente fácil amar a Margarito. Incluso más fácil que detestar a la gente mala que se cruzó por su camino. Doy gracias que ahora esté conmigo. Bendito sea.
(Iba a colocar aquí, una foto mía con Margarito en mis brazos, pero Oliver, mi hermano sensato, me ha advertido de la tremenda decepción que iba a causar. Por eso, mejor una de él solo).

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